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martes, 17 de enero de 2017

Hoy pensé



Me sedujo la idea de pararme a pensar y pensando pensé que hay veces que mejor no pensar. Así que dejé de hacerlo y me puse a hablar. Hablé en voz alta y dialogué conmigo misma, pero en una réplica de mi voz escuché que hay veces que mejor no hablar. Así que callé y me puse a observar. Miré en todas direcciones, contemplé paisajes, lugares y horrores y entonces comprendí que hay veces que mejor no observar. Así que dejé de hacerlo y me puse a soñar. Cerré los ojos, abrí la mente y de una imagen a otra llegué hasta una pesadilla que todavía no he podido borrar y desperté sabiendo que hay veces que mejor no soñar. Así que decidí no hacerlo y me puse otra vez a pensar. Sin embargo, ahora ya sabía que era mejor no pensar, pero elegí hacerlo porque pensé que pensando me evitaba tener que hablar, mirar o soñar. Así que me entretuve pensando qué podía hacer sin pensar y descubrí que mi cuerpo, sin ayuda intencionada, era capaz de respirar. Respiré profundamente y al hacerlo noté que mis problemas encogían y se diluían en el aire de mis pulmones, hasta salir flotando por mi boca al espirar. Sentí una paz como hacía tiempo que no sentía y comprendí que siempre es mejor continuar. Me sedujo la idea de pararme a pensar y pensando pensé que, aunque hay veces que mejor no pensar, pensando descubres que vivir no es sólo respirar.

Y es que Sucede Que Hoy pensé, luego existí, luego fui...